jueves, enero 10, 2008

(¡¡¡TUMBES_6!!!)



Playas Grau, Puerto Loco y Santa Rosa





Provincia: Contralmirante Villar. Distrito: Zorritos. Situadas a más de 20 Km. de la ciudad de Tumbes.

La Playa Grau es una playa pequeña dimensiones de aguas tranquilas y de poca profundidad.

Puerto Loco y Santa Rosa son playas ricas en fauna marina e ideales para practicar de los deportes náuticos y campamentos

El paseo en botes de alquiler es bastante recomendado.

En dirección sur sobresalen por su belleza las playas Murmova, caleta La Cruz, Puerto Loco, Santa Rosa y Playa grau (que cuenta con un puerto apto para recibir embarcaciones y yates de pesca mayor). Continuando por el sur se ubican Bocapán, Cancas y Punta Sal. Esta última posee una buena infraestructura hotelera y es una de las playas más bellas del Perú.





Tumbes

Origen y evolución




Sobre el origen de la palabra " Tumbes " no existe un estudio definido y preciso; por ello nos limitaremos a exponer las opiniones más acertadas.

Luis E. Valcárcel; nos explica que los españoles conocieron la ciudad de Tumbes como "Tumpis"; éste era el nombre con que se designaba al conjunto de pobladores ubicados en ese valle; o como "Tumbos" por la existencia de unos frutos que abundaba en la zona en esos tiempos.

Rómulo Cuneo Vidal, afirma que la palabra "Tumbes" tiene su origen en "Tumpi" o "Tumbi", que era el nombre con que se conocía al bastón o cayado que usaban los curacas de Tumbes.

El Inca Garcilaso de la Vega en sus "Comentarios Reales", nos indica que los españoles eran muy adictos a corromper vocablos y es muy posible que el origen de la palabra "Tumbes" sea el resultado de la deformación y modificación de las palabras "Tumpis", "Tumbe", Tumbi" etc.

Ricardo Pérez Saavedra, en su libro "Importancia Histórica de Tumbes" refiere que la palabra Tumbes tiene su origen en la palabra defectuosa toda vez que los Chasquis trasmitieron la onomatopeya del ruido producido por el arcabuz de los españoles al disparar; y así, el primero trasmitía "Tum...pis", el siguiente lo modificaba en "Tumpis" y los siguientes en Tumbes.

La opinión más acertada sobre el origen del nombre de Tumbes se le atribuye a la historia de Quitombe, hijo de un cacique llamado Tumbi, quien se encargo de poblar y fundar la ciudad de Tumbes.



  • Llamada también Tumbes o Tumpiz por los naturales, era sin lugar a duda la más importante ciudad de los tallanes. Los actuales tumbesinos dicen que los Tumpiz no fueron tallanes.

    Cieza de León afirma que el valle de
    Tumbes era uno de los más poblados de la costa cuando él llegó y que anteriormente lo había sido aún más. Agrega que tenía una fortaleza que era una linda obra, en donde habían grandes tesoros, un templo para el sol y un acllahuasi. La ciudad de Tumbes se encontraba en el actual distrito de Corrales en Cabeza de Vaca, en la margen izquierda del río.

    El padre Murúa relata que en Tumbes el Inca había construido un gran palacio en donde guardaba fabuloso tesoros.

    Cuando Pizarro desembarcó en Tumbes tuvo que luchar y vencer al curaca Chilimasa llamado también Cacalami.

    Del sitio denominado caleta de la Cruz, por haber sido ahí plantado el primer signo redentor, los españoles avanzaron hasta el río Tumbes al cual bautizaron como San Miguel, habiéndose alojado en la amplia fortaleza de piedra. El haber dado cabida a todos los españoles y a sus cabalgaduras da una idea de las proporciones del edificio.

    Cieza, relata su recorrido por Tumbes y expresa: “Para contar lo de los llanos, comenzando desde el valle de Tumbes, digo por él corre un río, el nacimiento del cual es en la provincia de los Paltas, y viene a dar a la mar del sur. La provincia, pueblos y comarcas de estos valles de Tumbes por naturaleza es sequísima y estéril, puesto que algunas veces llueve, y aún llega el agua hasta cerca de la ciudad de San Miguel; y este llover es por las partes más llegadas a las sierras porque las que están cercanas al mar, no llueve. Este valle de Tumbes solía ser muy poblado y labrado, lleno de lindas y frescas acequias, sacadas del río con las cuales regaban todo lo que querían y cogían mucho maíz y otra cosas necesarias a la sustentación humana y muchas frutas muy gustosas”.

    Tras referirse Cieza a los curacas y a su forma de vestir, que ya ha sido mencionado anteriormente, prosigue en la siguiente forma: “Eran estos indios, dados a sus religiones y grandes sacrificadores”.

    Luego los crítica expresando: “son más regalados y viciosos que los serranos; para labrar los campos son muy trabajadores y llevan grandes cargas; los campos los labran hermosamente y con mucho concierto y tienen en el regarlos grandes orden; crianse en ellos muchos géneros de frutas y raíces gustosas. El maíz se da dos veces al año, de ello y de frijoles y habas cogen harta cantidad cuando las siembran. La ropa para su vestir son hechas de algodón, que cogen por el valle lo que para ello han menester. Sin esto, tiene estos indios naturales de Tumbes grandes pesquerías, de que les viene harto provecho, por que con ello y con los que más contratan con los de la sierra han sido siempre ricos”.

    Por Tumbes pasaba el camino imperial que del Cuzco iba por la costa.

    Los tumbesinos eran grandes artífices en fabricar chaquiras. El Padre Lazárraga narra y describe la posición incómoda en que se ponian los artesanos para labrar la chaquira. Según el cronista, disponen de una especie de sofá muy largo y de poca altura sobre el cual se tienden boca abajo, dejando la cabeza y los brazos libres para trabajar. Igual pasaba en el resto de la región, por lo cual los Incas los llamaron tallanes que quiere decir hombres echados de vientre.

    Los tallanes de Tumbes, Paita, Colán y Sechura eran gente marinera. Fueron los únicos peruanos que utilizaron la vela en sus embarcaciones y por eso podían aventurarse a navegar grandes distancias.

    Cuando Pizarro llegó a Tumbes, encontró que una gran cantidad de embarcaciones veleras habían en el puerto. Eso y la lejana visión de la ciudad impresionaron profundamente al Conquistador y le hizo traer a su memoria la lejana Valencia. Fue por eso que de primer intención la llamó Nueva Valencia del Mar del Sur.

    La vieja ciudad tuvo que estar cerca al mar, por que los españoles la pudieron contemplar a lo lejos. Era en realidad un puerto, porque su río es navegable. Era sin duda alguna el puerto más importante del Imperio de los Incas.

    Tumbes era una ciudad llena de vida. Recuas de llamas llegaban de la sierra para los mercados campesinos, en donde se hacía un activo trueque. Las calles llenas de arboledas, brindaban una fresca sombra como refugio al ardiente sol tropical.

    Alonso Enrique de Guzmán da una visión negativa de Tumbes cuando dice que era una zona llena de dolencias tropicales, sin leña, ni yerba para los caballos, pero en cambio alaba la casa del curaca y la describe como: “una gran casa del señor de la tierra, labrada las paredes de adobe a manera de ladrillos y con muchos colores muy finas pintadas y barnicadas, que nunca vi cosa más linda, la techumbre de paja también labrada que más parece sino de oro, muy fuerte, muy grande, muy hermosa”.

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